Atentamente, una inquilina furiosa

Carta enviada por una estudiante:

Señora casera, me dirijo a usted, con el fin de exponer lo lamentable que resulta tener que recurrir a ciertas artimañas para hacerse con unos cuantos euros de dos estudiantes universitarias que, por si fuera poco no han recibido ni la beca completa para poder sustentar sus gastos estudiantiles.

Es una lástima que no haya dado con una joven débil e inocente a la que le pueda absorber hasta el último céntimo de su propia fianza. Querida señora, siento decirle que ya son cuatro los años que llevo viviendo y superando fraudes con anteriores caseros, somos  ya muchos los estudiantes que nos hemos visto en esta misma situación, donde un par de aprovechados como usted se lucran de la inocencia y bondad de personas que solo desean buscar su futuro laboral.

Es curioso como busca escusas sin pruebas y gastos invisibles para la obtención de su propio beneficio económico, la verdad, casera mía, siento decirle que se encuentra frente un duro hueso de roer, no solo poseo pruebas físicas, tales como fotos con fecha y hora donde demuestro lo contrario a sus peticiones absurdas y sin fundamentos, además está su queridísimo contrato, donde usted misma expone una serie de objetos con los que cuenta su magnífico dúplex en pleno casco viejo de  la ciudad de Pontevedra; lo siento, no he podido evitar soltar una leve carcajada mientras recuerdo el detestable aspecto con el que nos entregó ese pisito de la calle cruz roja de Pontevedra.

Me quede atónita cuando vi esa tabla sin sentido llena de disparatados números y ridículos objetos, lo que más gracia me hace son los 36 euros que según usted, le debemos por sus cuatro horas de esfuerzo invertidas en la limpieza del “pisito”, pero no solo eso, por si no le llegara, su religión le obliga a quitarnos  otros 15 euros más que se suman al carro de la vergüenza, ya que debió adquirir una gran cantidad de productos de limpieza. Y ahora me pregunto yo, ¿de verdad se cree todo eso que nos exige? Porque si de gastos adicionales hablamos, usted nos debería un servicio de limpieza de 24h, cantidad de tiempo invertido que tardamos en limpiar el piso el primer día que  nos lo dio, y aun me atrevo a ir más lejos, recuerdo una tarde que, sin previo aviso nuestro piso fue abordado por su querido padre y su supuesto “manitas” para romper la encimera y colocar así la nueva lavadora, ya que le refresco la memoria señora casera, estuvimos más de dos meses pagando un servicio de lavandería ya que usted nos mantuvo sin ella durante una buena temporada, desea que le pase los tickets? O mejor déjeme que se los añada a mi nueva lista, esa que me he tomado la molestia en redactar para usted.

Lo más gracioso de todo este embrollo es la cantidad con la que nos premia por nuestra protesta, ya que si por usted fuera desaparecería del mapa con nuestra cantidad de la fianza sien previo aviso, porque  le recuerdo que una vez que recibió ambas llaves, nos borró del whats app e incluso sigue hasta día de hoy con su móvil desconectado, ¿por qué será? ¿Acaso teme a dos estudiantes enfurecidas?, querida, hasta la variable de cuantía fija que he recibido esta semana por mi beca solicitada supera sus 31,72 céntimos que usted muy tranquila se ha dignado a devolver.

Posiblemente no consiga nada con esto, simplemente se trata de un grito al vació, un desahogo. Un ejemplo más de una situación que sucede con frecuencia y de la cual, personalmente  nunca he oído en medios, mi caso solo desea ser escuchado, despertar el interés por la lucha de una causa que nos afecta de pleno a miles de universitarios, que no podemos permitir que un puñado de aves carroñeras nos robe el dinero que nos proporciona una vida educativa superior.

Finalmente señora casera, permítame darle un consejo, como dijo Abraham Lincoln:

 “Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.”

Atentamente,  una inquilina furiosa

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